AUSENCIA
Si
Eduardo hubiera sabido que nunca volvería a ver a sus progenitores, hubiera
disfrutado de aquel café caliente y del beso de su madre.
Eran
las siete de la mañana, Eduardo Jara desayunaba
junto a sus padres, como lo hacía todos los días, entabló una breve
conversación con su padre, mientras el aroma a café perfumaba la casa y el pan
se tostaba, un comentario sobre el clima, un agradecimiento y un beso de
despedida, marcarían la vida de aquella pareja que nunca más volvió a ver a su
hijo.
Eduardo
agarró su mochila y salió rumbo a la Universidad; al mismo tiempo que cerraba
la puerta de su casa, un carro se encendió; se persignó y pidió en voz baja a
Dios y la Virgen que bendijeran su día. El carro arrancó y a tres cuadras de su
casa un hombre encapuchado se bajó del vehículo y atacó a Eduardo con un golpe
en la cabeza.
Por
la misma calle y por la misma acera que Eduardo caminó esa mañana, Luis y
Renata, transitaron la noche de la desaparición de su hijo, buscando pistas,
preguntando a sus vecinos por su hijo, a sus amigos, profesores, a la policía,
sin recibir ninguna respuesta.
Sus
padres emprendieron una búsqueda desesperada, sus corazones sabían que su hijo
estaba en problemas, organizaron marchas, repartieron volantes, enviaron
comunicados a la prensa. Durante dos años hicieron lo mismo todos los días,
pero nunca recibieron ninguna llamada,
mensaje, ni sola pista del paradero de Eduardo.
Durante
dos años repartieron volantes y visitaron las instalaciones de la policía con
la esperanza de recibir alguna noticia, pero con el tiempo Renata y Luis se
resignaron a la dolorosa ausencia de su hijo, aceptando su partida.
Sin
embargo, luego de doce años, la policía encontró el cadáver de Eduardo al norte
de Ambato, en una casa abandonada; junto a la osamenta hallaron varios objetos
de tortura, algunos documentos y fotos borrosas y ropa en mal estado.
Con
estas pistas, Luis inicia la búsqueda de los asesinos, con el objetivo de
vengar la muerte de su hijo.
Las
iras, el amor, la venganza se mezclan haciendo que Jara encuentre a los asesinos después de
cinco años, él hace lo mismo con los torturadores, los mata lentamente, con
las peores torturas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario